Lo importante es el Desarrollo Sustentable

Gerardo Honty

La cumbre de Copenhague fue el mayor fracaso en la historia de las negociaciones climáticas. Las Conferencias de las Partes que se suceden año a año desde 1995, suelen dar escasos resultados y avanzan muy lentamente. Sin embargo, avanzan. O avanzaban. La reunión de Copenhague, por primera vez en los 18 años de vida de la Convención, fue para atrás. Tiró por la borda cuatro años de negociaciones y produjo un acuerdo cocinado entre bambalinas a espaldas de las Partes.

Mientras las evidencias muestran el deterioro de la naturaleza provocado por el cambio climático y la comunidad científica reclama una urgente y drástica disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, los países reunidos en Copenhague apenas pudieron lograr un acuerdo insuficiente, firmado a medias y que aún no se sabe qué estatus jurídico tendrá (más información aquí…).

El planeta ya está viviendo los efectos del cambio climático. Los glaciares se derriten, la Antártida se está fragmentando en pedazos que flotan a la deriva, los océanos se acidifican por el calor, el mar sube, la tierra se seca, las enfermedades se expanden, se multiplican las inundaciones y hay ciclones en el Atlántico Sur. En el año 2003, unos 35.000 europeos murieron a causa de una ola de calor, mientras la Organización Mundial de la Salud afirma que el cambio climático causa 150.000 muertes por año. Pero nada de esto es importante. Lo importante es que la economía no decaiga, que las finanzas no se descarrilen y que prosiga el desarrollo sustentable.

Para detener el desastre climático, los países industrializados se comprometieron en el Acuerdo de Copenhague (al que ya se adhirieron alrededor de cien países) a reducir sus emisiones entre 11% y 18%. Según las estimaciones conocidas esta medida llevará la temperatura media del planeta, de los 14º C que hoy le conocemos a 18º C. Con estas temperaturas, para la segunda mitad de este siglo el Ártico ya no tendrá hielo en los veranos, La Paz, Santiago y Lima no tendrán agua y el 80% de la Amazonia se habrá perdido. Con 4 grados de aumento de temperatura, las fértiles praderas de Australia ya no serán aptas para producir alimentos, ochenta millones de africanos serán amenazados por la malaria, la mitad de la población mundial tendrá escasez de agua y el 60% de los mamíferos estarán en riesgo de extinción (vea reporte aquí…).

Después de Copenhague el Secretario Ejecutivo de la Convención renunció, la Comisaria para el Ambiente de Europa dijo que hay que revisar las metas a la baja y en el Congreso norteamericano cada vez hay menos voluntades para firmar la ley que obliga a reducir emisiones. En China, la opinión pública cree que Naciones Unidas no es quién para imponerle trabas a su desarrollo y en Estados Unidos, dice Gallup, la opinión pública cree que lo del cambio climático está siendo exagerado. (La encuesta no aclara si fueron consultados los evacuados de Nueva Orleans). Para los ciudadanos de China y de Estados Unidos (primer y segundo emisor del mundo) lo más importante es que prosiga el desarrollo sustentable.

Cada año la humanidad arroja 26 mil millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, solamente por la combustión de hidrocarburos (vea reporte aquí…). Los gases se acumulan y se mantienen en la atmósfera por centenas de años aumentando el potencial de calentamiento de la atmósfera. Cada año que pasa la situación se hace más grave y es más costoso revertirla. El Panel de Cambio Climático ha adelantado que los cambios deben hacerse en la próxima década y que el “pico” de las emisiones debería ser antes del 2015. No obstante los delegados en Naciones Unidas no lograron un acuerdo y ya están anunciando que tampoco se alcanzará en México en el 2010 y que quizá se logre en Sudáfrica en 2011. Importantes negociadores de China, México y la Unión Europea, además del Secretario de la Convención, Yvo de Boer, han adelantado esta opinión. El problema es que nadie quiere reducir las emisiones porque estas son necesarias para el desarrollo y –como se sabe- lo más importante es que no se detenga el desarrollo sustentable.

A este paso es muy probable que el desarrollo no se detenga. De lo que quedan cada vez menos dudas, es que la sustentabilidad inevitablemente se detendrá.

Gerardo Honty es investigador en CLAES. Marzo de 2010.

1 comentario

  • Por jennifer valero, 27 diciembre, 2010 @ 14:16

    eatoy de acuerdo con que estos acuerdos se llevan a cabo no solo este tambien el protocolo de kyoto, agenda 21 y muchos mas sino que de verdad si queremos que la tierra se recupere poco a poco debemos poner mas de nuestra parte y pensar que lo que hacemos hoy manana la pagaran nuestros hijos y asi sucesivamente

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